Por qué adaptar la metodología Montessori a contextos de vulnerabilidad social
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Cuando la Fundación Cristo Vive decidió incorporar la metodología Montessori en sus jardines infantiles, la pregunta no era si era posible. La decisión fue clara: si existe una metodología que respeta y potencia a cada niño, ¿por qué no llevarla a quienes más lo necesitan?
Montessori no es una tendencia educativa ni un sello de distinción para familias de altos ingresos. Es una filosofía que pone al niño en el centro, que respeta sus tiempos y confía en su capacidad de aprender. Y eso no tiene código postal.
En los 7 jardines de Cristo Vive — ubicados en Recoleta, Renca, La Pintana y Lampa — más de 880 niños y niñas aprenden cada día bajo tres principios que guían todo lo que hacemos:
El niño como protagonista. No el educador, no el programa. El niño elige, explora y avanza a su propio ritmo.
El ambiente como herramienta. Un espacio ordenado, accesible y preparado con intención es en sí mismo un mensaje: aquí tú importas.
La familia como aliada. En contextos de vulnerabilidad, involucrar a las familias no es opcional — es parte del método.
Implementar Montessori en estos contextos no es replicar un modelo. Es adaptarlo con creatividad y compromiso. Es entender que un niño que crece en un ambiente que lo respeta, lo escucha y lo deja crecer a su propio ritmo tiene más herramientas para enfrentar el mundo — venga del barrio que venga.
"Chile merece que cada niño y niña que habita nuestra patria tenga acceso a una educación gratuita y de calidad. Al hacerlo con la metodología Montessori, estamos llevando a nuestra infancia hacia nuevos modelos de inclusión."
Kelly Calderón, Directora Área Educación, Fundación Cristo Vive









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