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Cristo Vive reunió a expertos que llamaron al Estado a respaldar con decisión la formación en oficios

  • hace 18 horas
  • 3 min de lectura


Con un mercado laboral que sigue mostrando dificultades para generar empleo, especialistas del mundo laboral coincidieron en un punto central: las instituciones que forman en oficios no pueden quedar al margen de la política de empleo, sino que deben ser respaldadas con decisión por el Estado si el país quiere avanzar hacia más y mejores empleos. Esa fue una de las conclusiones del encuentro "Capacitar para reactivar", realizado por Fundación Cristo Vive en uno de sus talleres de formación, donde cada año se capacita a cientos de personas en oficios técnicos.


La discusión se dio en un escenario complejo: según la Encuesta Nacional de Empleo del INE, la tasa de desocupación alcanzó 9,4% en el trimestre marzo-mayo de 2026, 0,5 puntos más que hace un año, con una tasa de ocupación informal de 27%.


Participaron David Bravo, presidente de la Mesa de Reactivación Laboral; Evelyn Matthei, exministra del Trabajo; Ricardo Ruiz de Viñaspre, exdirector nacional de SENCE; Andrea Orellana, directora de ConTalento; y Gustavo Donoso, presidente de Fundación Cristo Vive. La conversación tomó como antecedente las propuestas que la Mesa de Reactivación Laboral entregó al Gobierno el 30 de junio.


Medir lo que ocurre después de capacitar

Bravo planteó que el sistema debe usar la evidencia para distinguir qué programas producen resultados y orientar hacia ellos los recursos. Sostuvo que los organismos formadores no debieran tratarse de manera uniforme: la calidad debe permitir diferenciarlos, entregando mejores condiciones a quienes demuestran impacto real.


"La franquicia es un instrumento, no es un objetivo", señaló, enfatizando que las herramientas de capacitación deben estar subordinadas a los resultados que se busca conseguir.


Ruiz de Viñaspre coincidió en que una de las principales transformaciones pasa por acercar la capacitación a la demanda efectiva del sector productivo. "Los que otorgan empleo son las empresas. Por lo tanto, trabajar cerca de ellas es fundamental", sostuvo.


Certificar competencias, no solo entregar títulos

Evelyn Matthei concentró su intervención en la pertinencia y calidad de la formación: "Uno cuando capacita tiene que mirar cuáles son las necesidades de hoy día y las necesidades de mañana".


Para Matthei, el objetivo final no es entregar un certificado, sino que los trabajadores accedan a mejores remuneraciones, que las empresas eleven su competitividad y que aumente la productividad.


Andrea Orellana, por su parte, llamó a avanzar hacia un sistema de formación continua a lo largo de la vida. "También tenemos que ayudar a las personas no solo a que consigan empleo, sino que se mantengan en su empleo, que se desarrollen, que crezcan en sus salarios", señaló.


Calidad, pertinencia y focalización

Desde la experiencia de Fundación Cristo Vive en Formación en Oficios, su presidente, Gustavo Donoso, resumió en tres conceptos las condiciones indispensables para que la capacitación contribuya al empleo: calidad, pertinencia y focalización.


La calidad exige medir aprendizajes y competencias, no solo asistencia. La pertinencia implica conectar la formación con los requerimientos del mercado laboral, reconociendo que las necesidades productivas varían entre regiones: "Chile no es parejo en ese sentido", afirmó. La focalización, en tanto, supone dirigir los recursos hacia quienes enfrentan mayores barreras de acceso a la formación y al empleo.


El encuentro dejó una coincidencia transversal: reactivar el empleo desde la capacitación requiere involucrar más a las empresas, medir resultados reales y, sobre todo, que el Estado respalde de forma decidida a las instituciones que —como Cristo Vive— ya están formando personas en oficios técnicos todos los días.


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