Adicciones a la ketamina y tusi: Cristo Vive llama a actuar
- hace 3 horas
- 2 min de lectura

El aumento del consumo de drogas sintéticas en Chile vuelve a encender las alertas. Diversos estudios nacionales indican que el tusi y la ketamina están entre las sustancias que más han crecido en presencia durante la última década, especialmente entre jóvenes.
Investigaciones de la Pontificia Universidad Católica, basadas en datos de SENDA (Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol) y la Fiscalía Nacional, muestran que la edad promedio de inicio del consumo de tusi o ketamina como sustancia principal alcanza los 14 años entre adolescentes en conflicto con la ley.
A este panorama se suma una preocupación que comienza a visibilizarse a nivel internacional. En los últimos meses, especialistas europeos han alertado sobre un aumento de pacientes jóvenes con lesiones graves, e incluso irreversibles, en la vejiga asociadas al consumo frecuente de ketamina, uno de los componentes que con mayor frecuencia se detecta en las muestras de tusi analizadas en distintos países.
Para Fundación Cristo Vive, el foco no debe quedarse sólo en los riesgos de una nueva droga, sino en la necesidad de fortalecer las políticas de prevención, tratamiento y rehabilitación.
"Cada nueva sustancia que aparece nos recuerda que las adicciones son un problema dinámico, que cambia permanentemente. Pero también confirma que ninguna droga define a una persona. Cuando existe tratamiento, acompañamiento profesional y oportunidades reales de reinserción, la recuperación es posible", señala Damaris Lippians, Directora del Centro Terapéutico Talita Kum de Fundación Cristo Vive.
Una nueva oportunidad
La institución trabaja desde hace años acompañando a personas con consumo problemático de alcohol y otras drogas a través de programas de rehabilitación que integran atención terapéutica, apoyo psicosocial y procesos de inclusión social. Dejar el consumo es entendido como el primer paso de una recuperación mucho más amplia.
"La verdadera rehabilitación ocurre cuando una persona vuelve a creer en sí misma, recupera los vínculos con su familia, accede a un empleo, retoma sus estudios o vuelve a proyectar su vida. Ahí es donde se producen los cambios más profundos y duraderos", agrega la directora.
Desde la fundación advierten que el principal desafío sigue siendo llegar a tiempo. Muchas personas retrasan la búsqueda de ayuda por miedo, vergüenza o estigmatización, lo que aumenta el deterioro físico, emocional y social asociado al consumo.
"Como sociedad hablamos mucho de las drogas cuando ocurre una tragedia o aparece una nueva sustancia de moda. Lo que necesitamos es hablar también de recuperación. Hay miles de personas que, con el apoyo adecuado, logran salir adelante y volver a integrarse plenamente a sus comunidades. Esa es la historia que también debemos contar", comenta Lippians.
La fundación hace un llamado a reforzar la prevención temprana, ampliar el acceso a tratamientos especializados y promover la inclusión laboral y social de quienes egresan de estos programas, entendiendo que la recuperación no termina con el alta clínica, sino cuando las personas encuentran oportunidades reales para reconstruir su proyecto de vida.









Comentarios