Jardín Ricardo Levy de Cristo Vive da el primer paso hacia un espacio educativo conectado con la naturaleza
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El viernes 7 de agosto, el Jardín Infantil Ricardo Levy, de Fundación Cristo Vive, en la comuna de Lampa, fue escenario del primer hito del proyecto "Bosque de Alimentos y Huerta Educativa": un taller de diagnóstico y diseño participativo que reunió a familias, educadoras y al equipo de Corporación Cultiva para imaginar juntos cómo será el nuevo espacio de aprendizaje en la naturaleza del jardín.
"Alianzas como esta son valiosas porque permiten incorporar la educación ambiental como parte de la formación curricular integral de los niños y niñas", señala Kelly Calderón, Directora de Área Educación de Fundación Cristo Vive.
"Buscamos potenciar el vínculo de todo el equipo y de los niños con espacios de naturaleza y biodiversidad. Tuvimos muy buena convocatoria de las familias: acá es mitad equipo educativo y mitad apoderados, lo que es un muy buen augurio para el programa", cuenta Claudia Jordán, Encargada de Huertos y Bosques Comestibles Educativos de Corporación Cultiva.
El taller marca el arranque en terreno de una iniciativa que Corporación Cultiva —organización chilena dedicada a la educación socioambiental— desarrollará durante todo el año en alianza con Fundación Cristo Vive. El proyecto contempla la creación de un ecosistema con distintos espacios: una zona educativa al aire libre con juegos y materiales pedagógicos, áreas de compostaje, un bosque de alimentos y también un lugar de descanso pensado para las educadoras. A esto se suman capacitaciones y acompañamiento continuo al equipo pedagógico, además de actividades abiertas a la comunidad.
El jardín infantil, ubicado en una comuna que enfrenta importantes desafíos sociales y educativos, atiende a niños y niñas de 0 a 4 años —incluyendo una comunidad con distintas necesidades educativas—, lo que hace especialmente relevante contar con espacios inclusivos, seguros y conectados con la naturaleza desde los primeros años de vida.
En total, la iniciativa beneficiará directamente a 152 niños, niñas y familias, y de forma indirecta a otras 450 personas de la comunidad. Tras este primer encuentro de diagnóstico y diseño, los próximos meses contemplarán la implementación del espacio, una jornada comunitaria de plantación y talleres pedagógicos permanentes, hasta la celebración de la cosecha hacia fin de año.
Para Fundación Cristo Vive y Corporación Cultiva, este primer paso confirma que acercar a los niños y niñas a la naturaleza desde pequeños es también sembrar bienestar, aprendizajes y hábitos saludables para el futuro.









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